En la era de la revolución de la imagen, del dígito y de los mass media, todavía hay supervivientes. En la era del caos audiovisual todavía existen silencios visuales que se ponen de manifiesto. En un tiempo de cambio de milenio, cuando esperábamos viajar a la Luna con frecuencia, como en los cuentos de Julio Verne o las películas de Kubrick, hemos terminado totalmente en la luna intentando descifrar la complejidad de nuestro pequeño universo, este microcosmos que es la Tierra. Y en medio de este tsunami de direcciones opuestas, entre el progreso —¿qué es el progreso? — y la realidad —a menudo bastante miserable— aún existen personas que pintan, emulando al hombre de Atapuerca, y nos regalan sus sentimientos a cámara lenta. Hombres que frenan el tiempo, hombres que se resisten a dejar de pintar, que emplean el pincel y la tela como máxima tecnología y que, nacidos en la naturaleza, siempre han recuperado lo que ellos interpretan de este espíritu en sus creaciones. «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado», decía Jean-Jacques Rousseau. Unas cadenas mentales, físicas, sociales, culturales… que no paran de distraernos de las cosas esenciales, como maravillarnos con lo cotidiano, con las pequeñas grandes cosas de las que el filósofo francés intentaba disfrutar y captar diariamente.

Pero centremos el tema. Paisaje —dicen de manera sintética— es todo lo que vemos desde la ventana. La ventana —o las ventanas, en el caso que nos ocupa— es el lienzo de color blanco que se contaminará o se oxigenará de color y de intensidad compositiva por el trazo del barcelonés Luis Fernández Amer —conocido artísticamente como Luis Amer— que tiene su vocación en la pintura. El suyo es el trazo de una mirada enriquecida por un viaje, casi iniciático, que imita a los pintores del plein air de principios del siglo pasado. A través de este libro nos encontramos ante el viaje por una ventana que respira naturaleza y humanidad.

También podría haber empezado diciendo que Luis Amer es un artista preocupado por su entorno natural, del que bebe su sed de formas y ritmos compositivos. Es un pintor que ha consagrado su vida a una vocación: la de pintar, dibujar y fotografiar una realidad que se escurre y que casi no existe. Una realidad que construye soñando con espacios ideales, positivos, contemplativos, casi irreales. Es un pintor que ha recorrido medio mundo y que, al mismo tiempo, ha realizado exposiciones allí donde ha ido. Siempre lo ha hecho bien acompañado de sus cuadros de corte paisajístico y retratista. Amer proviene de una generación de pintores que, por naturaleza, tenían una llamada vital muy fuerte en la pintura. El artista ha «mamado» la cultura francófona del arte que llegaba a Cataluña y, principalmente, a Barcelona. París, como centro de la creación mundial durante los primeros años del siglo xx: desde la herencia fauvista de Matisse y la sutileza nabí de Bonnard hasta la pulsión de la pintura texturizada y de color estructurado de Anglada-Camarasa y de Joaquim Mir. Como sus maestros, Amer ha potenciado durante muchos años a nuevas generaciones a través del trabajo de su escuela de pintura y ha conseguido construir un puente intergeneracional, transfiriendo conocimiento y afinando sensibilidades. Y lo ha hecho con humildad, ingenuidad y corazón, por lo que es doblemente apreciado. El aprecio por la cultura, que procede del verbo cultivar, solo crece del esfuerzo de regar a diario la semilla de la curiosidad de los seres humanos y, más que nunca, durante los primeros años de vida.

Paisajes culturales

Reflexionar sobre el paisaje y el paisajismo —Luis Amer lo hace en su medida— también puede significar hablar de paisajes culturales, un nuevo concepto que ensancha nuestros horizontes y rompe los límites. El paisaje se transforma constantemente y el relato cultural intenta seguir estos cambios desde diferentes planteamientos. Sin embargo, a menudo el paisaje ha mutado tanto que casi no lo reconocemos y, muchas veces, nos cuesta hacérnoslo nuestro. La calidad del paisaje, por lo tanto, se convierte en algo clave en cualquier sociedad civilizada.

Amer, en este caso, presenta una recreación idealizada de un tiempo que ya ha pasado. Y lo hace con esa melancolía que quisiera volver al pretérito, para que brotara un deje de naturaleza salvaje que el ladrillo y el alquitrán han tensado en exceso. Otros artistas no lo idealizan, sino que constatan las ambigüedades en la gestión o, directamente, ponen de relieve las incomprensibles agresiones a las que los humanos lo hemos sometido. Todos los caminos son legítimos, dependiendo del objetivo que perseguimos, la voluntad de transgresión que queramos o el reconocimiento que esperamos obtener.

Queda claro, pues, que el paisaje es de todos y que las miradas que proyectamos pueden enriquecerlo, transformarlo o difundirlo. El arte y la cultura son excelentes mecanismos para conseguirlo. Luis Amer sabe transmitirnos la actualidad de un momento como expresión de vida colectiva siempre en marcha.

Relaciones históricas: arte y paisaje

Las relaciones entre arte y paisaje han existido desde siempre. Empezando por nuestros antepasados que, en un sano ejercicio de comunicación y de construcción cultural, pintaron las paredes de las cuevas donde habitaban. Piedra esgrafiada de iconos universales. Dando un salto temporal, de esgrafiar rocas a tenerlas como tema, como las del cabo de Creus retratadas por pintores como Salvador Dalí o Antoni Pitxot. O los paisajes wagnerianos de Modest Urgell o la deconstrucción de Cézanne, todos ellos en el imaginario más o menos remoto de Luis Amer. Hasta llegar, actualmente, al paisaje y a la naturaleza no solo como tema para ser reflejado, sino para interactuar con conceptos como el land art. Todos estos últimos movimientos artísticos toman la geografía, el arraigo a un lugar, la arquitectura de la precariedad y la cotidianidad como leitmotiv.

En este sentido, el prestigio de lo que es remoto del siglo xix aún perdura y hace que el paisaje haya heredado un prestigio que, a veces, lo hace lejano. El paisaje como construcción del hombre o como deconstrucción de sí mismo son temas capitales que las obras de Luis Amer llevan inherente a su ADN. Pintura y más pintura, en la época de la muerte de la pintura. La luz de colores ácidos unas veces, áridos y profundos otras, pero que siempre nos interpelan y casi nunca nos dejan indiferentes.

 

Alexandra Planas Camps, escritora y crítica de arte

La pintura de Luis Amer es especial, alegre y refrescante. Con una paleta de colores única refleja muy bien el estilo de la vida del mediterráneo que tanto nos representa.
Cuadros optimistas, escenas cotidianas y entrañables que evocan momentos que nos gusta vivir y recordar.
Lo espontáneo de su cultura se transmite a través de escenas del día a día. Las puestas de sol con amigos, un aperitivo en buena compañía, la noche de San Juan, un paseo por las Ramblas de Barcelona, el sol, el mar, la playa, la luz… quedan plasmadas en sus maravillosos cuadros.
Resulta interesante ver cómo Luis Amer consigue dar protagonismo a cada uno de los planos de sus obras,  gracias a la forma de colocar el color consiguiendo así un mágico contraste de luces y sombras.
La intensidad de sus colores hace que su pintura sea realmente atractiva.
La presencia de la figura femenina y los detalles cómo sus vestidos, sus lazos, sus gestos, sus caricias… transmiten dulzura, ternura y serenidad.
El artista va más allá de la pintura.  La importancia de la arquitectura y el elemento de la moda están muy presentes en algunas de sus obras, creando así una pintura del momento actual.

Josep Tuneu i Valls – Especialista en Traumatología

“En la naturaleza silvestre radica la conservación del mundo y grandes expertos mundiales nos dicen que el mejor protector de la biodiversidad humana será el equilibrio con el resto de especies y entornos.”

Henry David Thoreau – Poeta y filósofo

Lo que se debe buscar por todos los medios, en primer lugar, es el silencio. Por este motivo, me parece ridículo y superfluo intentar explicar con palabras la pintura. ¿Qué palabras, qué frases podrían expresar los espacios de silencio, secretos y oscuros, a los que todos queremos encontrar un sentido y de los que todos queremos algo prestado?

Balthus – Pintor

“Tengo que estar en Portlligat, ver a los pescadores, el color de los olivos y del pan, sentir la paz, el paisaje, con su unción y su piedad interior. Necesito el paisaje de Portlligat, como Rafael necesitaba Urbino, para conseguir lo universal por el camino de lo que es particular.”

Salvador Dalí – Pintor

“Me gusta el paisaje pintado. Me gusta aún más contemplar un paisaje real. Y lo que más me gusta es convertirme realmente en parte del paisaje, algo pequeño que está contenido en el paisaje ”.

Josep Pla – Escritor

“Para mí la pintura de Luis Amer, me inspira imaginación, alegría, felicidad, es aire puro del mediterráneo, es mi gran inspiración en mi carrera por que utiliza una gran paleta de colores, como decía mi gran MAESTRO Alfredo Kraus.” CANTAR ES FÁCIL, LO DIFÍCIL ES CANTAR BIEN” y para eso hay que utilizar una gran paleta de colores como utiliza el gran pintor y artista Luis Amer”.

Antonio Gandía – Tenor

“De lo que Luis Amer está prendado, más que de éste o aquel paisaje determinados -aunque, claro está, sean ellos, aquél o éste, los que en un momento dado lo seduzcan o lo inspiren- es del paisaje en sí mismo, del paisaje como entidad, con plenitud de existencia propia e irrepetible, como realidad del mundo, cabalmente diferenciada en él y, a su semejanza, unívoco y diverso, múltiple pero invariable en su esencia.”

Rafael Santos Torroella – crítico de arte

«Desde hace años, el arte de Luis Amer ha gozado de un lugar estratégico en nuestro hogar. Al amanecer, su luz nos anima a empezar un nuevo día… Al atardecer, su espíritu nos serena el corazón para una noche dichosa. ¡Destellos de color que son alimento para el alma!»

Josep Lagares – Presidente ejecutivo de METALQUIMIA

“El arte parece ser la determinación de descifrar o perseguir la huella dejada por una forma de existencia perdida”.

María Zambrano – Filósofa

«La pintura de Luis Amer me trae la presencia de la luz y el color del Mediterráneo. Es una pintura que “me engancha”, ya que la observo y me relaja, y me llena emocionalmente porque me transmite vida. Luis Amer hace que el color, la ternura y su perspectiva te lleven a vivir su pintura. Me ha producido un gran placer poder contemplar su obra.»

Dr. Bonaventura Clotet – Investigador científico en VIH y Corona Virus y otras enfermedades infecciosas «Yo Me Corono»- Director del laboratorio IrsiCaixa

“Afortunadamente, aunque no sea frecuente, la pintura contemporánea nos despierta sensaciones y atrae por su cromática, en destacar lo bonito de nuestra vida cotidiana y la belleza del entorno. El trabajo pictórico de Luis Amer es, a mi modesto entender, una excelente demostración de cómo el arte puede, y debe, influir en nuestras vidas, aportando luz, vitalidad y esplendor, mediante la selección de bellas escenas post impresionistas, utilizando unos coloridos que, sin duda, atraen la atención de su entorno, nunca pasando desapercibidos y produciendo un impacto mágico de esperanza y positivismo”.

Antoni Esteve – farmacéutico

Las frases musicales ofrecidas por la sinfonía de colores de Luís Amer recorren de forma muy simple paisajes del mediterráneo con su mar placentero, sus playas atractivas, barcos de vela y sus amantes del sol. La alternancia rítmica de los colores elegidos desde una paleta simpática transmite juegos de luces y sombras en la línea de Matisse y Bonnard del siglo pasado y quizás de forma más reciente Sanvisens y Ortuño.

L’Altrange – conferenciante de arte

Luis Amer es el gran fauvista del Mediterráneo. Sus asombrosos resplandores y generosos cromatismos nos embriagan hasta transportarnos hacia otra dimensión maravillada. El expresionismo de Amer es un obsequio de alborozo y optimismo.

Fernando Alcolea – coleccionista e investigador

Luis Amer, pintor impresionista con una fuerza en su pincelada y una luz en sus obras que no deja indiferente.

Su exquisita manera de tratar los colores, transmiten positivismo y fuerza. Recordando a pintores de finales del siglo pasado, Luis Amer ha sabido actualizar los matices y hacer obras contemporáneas llenas de vida y color que transportan a esos lugares y dan ganas de vivir.

Cuca Iriarte – tasadora y experta en el mercado de cotizaciones de arte

El encendido cromatismo de Luis Amer

Luis Amer, barcelonés que recorrió el mundo con una estancia de un lustro en Portugal, es un artista que marida la múltiple tradición catalana en el paisajismo con hitos a los que está vinculado como Anglada Camarasa, Joaquim Mir y Sanvisens, conjugando la libertad cromática, en la que destacan los colores cálidos, aproximándose a un cierto tipo de fauvismo, en el que la naturaleza fluye como un fulgor vital de manchas que se transforman en espacios, donde perviven las emociones con matices expresionistas, que definen una realidad tan cercana a la geografía como al corazón del creador.

Carlos García-Osuna – Editor de la revista Tendencias del Mercado del Arte